Tan efímeras sus vidas
Tanto daño provocado,
Producido por sus manos duras,
Por sus dedos despiadados.
Cuántas vidas torturadas,
Encerradas en esta prisión.
Cuántas almas sentenciadas,
Esclavizadas sin razón.
Allí empezó el principio del final,
Allí empezó una amistad acabada,
Allí te dan la vida,
Y te la quitan como si nada.
Ocho años sin entender,
Ocho años sin comprender,
Ocho años con los ojos tapados,
Y sufrimientos inacabados.
Todo empezó en un día gris y oscuro,
Viajando hacia un lugar,
Allí nos guío el destino,
A donde pocos volverían marchar.
En ese lugar no había nada,
La tristeza y el dolor reinaban,
La comida y el alejamiento paralizaban,
Nada es lo que aparentaba.
En ese mismo sitio,
Dos lugares distintos estaban,
El mío mucho más lujoso,
Pero el de ellos afectuoso.
No sabía porque,
Y mucho tiempo me lo pensé,
Al cabo de los días,
Cosas descubría.
Gritos, lloros y enfados,
Y yo poco a poco alejado,
Hasta que encontré un amigo,
En el lugar menos adecuado.
Un rostro inofensivo,
Me miraba dolorido,
Cada vez que me acercaba,
Algo nos separaba.
Dolor sobre su corazón,
Un túnel los puede juntar,
Y acabar la separación.
Un intercambio injusto,
Por la vida real,
Vida desconocida,
Y tarde para conocerla.
Sus ojos oscuros,
Por la falta de luz,
Gritan por el sepulcro,
Gritan por la salvación.
Su inexpresiva cara,
Está llorando,
Está rezando,
Está intentando afrontar la realidad.
Su cuerpo sin fuerzas,
Se va cayendo,
Junto a su alma,
Hasta el último pedazo.
Este es el último suspiro,
La última respiración,
Antes de ser ahogado,
Justo antes de estar acabado.
Tus lágrimas de sangre caerán,
Tus gritos se oirán,
Tu vida se arruinará,
Pudiste ver a donde llegó tu crueldad.
Es demasiado tarde,
Mires a donde quieras mirar,
Tus insensatos planes,
Al pasado no pueden volcar.
El odio absurdo,
Invadió tu cuerpo,
Ahora estas llorando y gritando,
Como ellos lo hicieron.



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